¡Hola bella!

Soy Alicia Benito y estoy dispuesta a acompañarte a diferenciar, monetizar y promocionar tu proyecto sin vender tu alma al diablo. Si has llegado hasta aquí lo más seguro es que te encuentres en uno de estos dos grupos:

Independientemente del grupo en el que te encuentres, vas a necesitar lo mismo: definir las bases de tu proyecto, diferenciarte de otras emprendedoras que se dediquen a lo mismo que tú y atraer clientas para llegar a vender más. Y aquí entra en juego la marca personal. 

SOBRE MI P DEF
En qué me diferencio

Coherencia

Todo lo que haremos en tu marca y en tu negocio estará alineado con tus valores.

Autenticidad

Soy lo que ves. Y juntas conseguiremos que tú te muestres como eres.

Empatía

Emprender no es fácil. En cada paso del proceso tendrás mi escucha y mi apoyo.

Mi transformación salvaje

Este espacio es mi manera de compartir contigo aquello que más he necesitado aprender para vivir y emprender con alegría y placer. Nací y crecí en la sombra, lo que me llevó a desarrollarme más cerca de la muerte que de la vida. Hasta que le di la vuelta.

Creo que no hay acción neutra. Si algo no va a favor de la mujer, nos va en contra. Así que sí, tengo perspectiva de género. Hasta aquí mi lado “push”, el que me lleva hacia adelante con firmeza. En esta cara A de mi vida también me pasa que:

No puedo evitar sonreír cuando me sonríen, compartir todo lo que sé seguir estudiando y formándome para acompañar a emprendedoras en su transformación salvaje y decir la verdad sobre lo que siento. Se me van los pies solos para seguir el ritmo de una batucada y las caderas se balancean cuando escucho una canción que me alegra el corazón.
Spoiler: si llegas hasta el final te canto.

Soy una emprendedora salvaje con heridas relamidas y sanadas

Bueno, a veces ese participio se convierte en gerundio: SANANDO. Ya te decía antes que la risa me sale fácil, tan fácil como los bajones que me dan cuando vivo desde la incoherencia y desconexión de mi ser. Y aquí, compañera, llega mi cara B, la parte sombra que hace que todo siga avanzando, también con un poco más de peso y dificultad.

Desde la muerte de mi madre, mi cuerpo me fue dando avisos de SOS hasta que un día me desplomé en la Gran Vía de Madrid, ciudad en la que vivo. Fue la depresión la que me tiró al suelo. Sí, quise morir desde siempre.  ¡Cuánto tabú con las enfermedades mentales y el suicidio! ¡Cuánto miedo!

Creo que hay que mirar con naturalidad y sin miedos a nuestras sombras para emprender -y vivir- con más luz. Es así que he llegado hasta mi transformación salvaje y, de rebote, a la de mi proyecto profesional, que no deja de ser una parte de mí.

Mis inicios como emprendedora

Mi primer proyecto fue Cuidando en Femenino y nació en 2015 con la idea de lanzar al mundo la necesidad de cuidarse una misma para poder cuidar a los demás. Yo venía de un proceso de acompañamiento en la enfermedad de mi madre y así lo sentía.

Ahora, mi transformación salvaje radica en el hecho de que he entendido que hay que cuidarse a una misma porque sí. Sin necesidad de que sea para ayudar a otra persona. Y de ese cuidado y esa fidelidad con una misma nace el emprendimiento más salvaje, genuino y fiel a nuestra esencia.

En 2012 me formé como coach pensando que mi futuro profesional estaría ahí, atendiendo a mujeres que se me acercaban para caminar juntas hacia su libertad, soltando traumas y limitaciones.

Me di cuenta entonces que yo era, en parte, eso. Una mujer que, para ayudar a mejorar la vida de las demás, se formaba incansable en los recursos que identificaba que necesitaban las mujeres que llegaban a mí.

He ido escogiendo mis formaciones por amistad o por amor, que es lo mismo. Estudié Educación Social para hacer sentir bien a los niños y niñas y evitar que ninguno viviera como yo viví mi niñez. Estudié Lengua de Signos para comunicarme con mi amiga Ana y, así, siempre por ayudar y por amor.

Hice Comunicación No Violenta y me matriculé en el máster de Sexología y Género tras la formación con María Juárez para facilitar círculos de mujeres con perspectiva feminista. Y en marzo de 2020 llegó el confinamiento y me encontré cara a cara conmigo.

El punto de inflexión

Cuando llegó el confinamiento yo también pensaba que duraría quince días. Pero, como ya sabes, se alargó y mucho.

Aparte de mi vida profesional dentro del proyecto de Cuidando en Femenino; durante muchos años he sido voluntaria en varias ONGs.

En Fundación Entredós hice voluntariado dando unos talleres que se llamaban “Sácale partido a tu Instagram” y en ellos enseñaba a mujeres profesionales a posicionarse como expertas dentro de esta red social. Compartía con ellas todo lo que yo había aprendido durante 4 años emprendiendo y promocionando mi trabajo en Instagram.

A finales de marzo de 2020, una de mis alumnas, Rosa Paradela (experta en yoga y ciclo menstrual) me pidió presupuesto para hacer un proceso de consultoría para Instagram y su web. Ella fue mi primera clienta oficial de Marca Personal en Instagram.

Me ofrecí ayudarla a cambio de un proceso de yoga y ciclo menstrual. No quería cobrar dinero porque sentía que no tenía conocimientos suficientes para hacerlo y me parecía justo y oportuno hacer un intercambio de servicios (estrategia, por cierto, perfecta para cuando estás empezando).

Con ella me di cuenta que me faltaban herramientas para poder enseñarle todavía más y mejor. Así que entré en la Escuela de Personal Branding de Irene Milián y me formé como Consultora de Marca Personal.

El nacimiento de mi marca personal

Soltar Cuidando en Femenino no fue fácil. Cinco años, decenas de eventos y cientos de mujeres han pasado por las distintas propuestas que realicé tras mi marca.

Tras la formación como consultora de Marca Personal y el acompañamiento que empecé a hacer a otras mujeres sentí que llegaba el momento de cerrar las puertas de ese paraguas sobre el que, de alguna manera, me escondía (Cuidando en Femenino) y dar a luz a mi marca personal con mi nombre propio y el apellido de mi madre: Alicia Benito.

Ha sido un camino largo y para llegar al conocimiento, he tenido que partir del dolor y está bien.

Tengo miedos, a veces entro en bucle, pero ya no me asusta el dolor y tengo herramientas para evitar el sufrimiento. Llevo toda la vida conquistando los recursos que ahora comparto, a corazón abierto.

Y para mí esta tribu, nuestra tribu, es un lugar seguro para dejar de ser quien ya no eres y ver claro quién quieres ser y qué proyecto quieres lanzar al mundo.

Esta es mi historia. Me encantaría conocer la tuya. ¿Nos vemos?

Un poco más de mí…

Siempre me gusta dar un poco más de lo que se espera. Así que, si has llegado hasta aquí, te voy a confesar algunas curiosidades sobre mí:

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